escalera

viernes, marzo 24, 2006

Cuaderno ecuatoriano

He dado por cerrado el Cuaderno ecuatoriano. Son 52 páginas que quien quiera puede pedirme personalmente. No todo su contenido se ha publicado en esta bitácora. Este cuaderno, con los diarios de Morgar Ladder y Escalona Puga, lleva en sus principios una presentación de A.M. Se, se.

Sí que puedo decir que estos pésimos escritos acaban así: Morgar le pregunta a Escalona: ¿Te has atrevido con la poesía? Y Escalona no contesta.

sábado, marzo 11, 2006

Cuanto más escribo, más fe pierdo en mi literatura, si es que tal cosa existe.

martes, febrero 07, 2006

Castigados

Hemos descubierto que la autora de este legajo es Escalona Puga, quien parte, por cierto, en estos momentos ciertos hacia Tiputini.

A George W. Bush, quien con sus ocho años de mandato va a traer al mundo tanto arte que sólo se empezará a percibir cuando el sol cabriole a causa de su forma.


Érase una vez la niña con las mejillas sonrosadas y yo. Íbamos a clase juntos. Creo que éramos novios. Nos veíamos mucho. Nos dábamos besos. Dicen que ella se escondía detrás del arbusto y yo no la encontraba. Entonces me enfadaba. Dicen también que en el patio se nos veía caminar de la mano y que yo clavaba mi mirada en el vuelo de los buitres. Entonces ella se cabreaba.

Un día, la profesora hizo algo que nadie había hecho: salir al patio. Y nos vio y nos castigó por darnos besos. Nos metió en clase durante diez minutos para que pensáramos.

Cuando volvimos al patio, miré al sol y era cuadrado. (Los japoneses simplifican el sol y lo representan de forma cuadrada.) Tenía el sol una cuerda de cometa. Entonces comprendí la mentira: todo era un dibujo. Le di un beso en la mejilla a la niña con las mejillas sonrosadas. Ella se escondió detrás del arbusto; yo llamé al buitre, me subí a su lomo y los dos volamos en sentido al cuadrado amarillo.

jueves, septiembre 29, 2005

Prefacio del Cuaderno ecuatoriano

Todos los dos, Lopuruna i Morgar Ladder, konosían ke vyajar juntos era muy perikolozo, porke son personas ke gustan pezkozar[1] kosas diferentes. Todos los dos kerian ver Ekuador, pero Ladder gustaba de la sierra vyolada[2] i Lopuruna de la Amazonýa. De modu ke todos los dos se arabyaron[3] uno kon el otro i se dizgustaron. Es berdá ke son amikos í más kosas, pero amás es berdá ke no konosen guadrar sus emosiones[4]. Este livro es el reunimiento de las esperiensyas de todos los dos. Este livro son los eskritos de Lopuruna en la selba i de Ladder en Kito. La ke eskrive esta preletra es kien tubo la delikateza de ajuntarlo todo en una kosa komo ésta. Enkuanto todos los dos tienen estilos i nombradías distinktas, esto no es un livro kon voz unitaria. Muncos[5] eskritos no son akavados. Mas disen muncas kosas bonetitas.




[1] Investigar.

[2] Violeta. Mejor: violácea.

[3] Enfadaron, enrabiaron.

[4] No saben controlar sus instintos.

[5] Muchos

viernes, junio 10, 2005

Haikú californiano

Le contaba mi historia de amor infeliz.
Y no parábamos de reír.
Yo recordando;
ella imaginando.

sábado, mayo 21, 2005

Haikú alemán

Enmimismadamente, te miro.
Entimismadamente, me miro.
El reverberar abisal.

viernes, abril 22, 2005

Haikú uruguayo

Pará.
La realidad
es lo que sí.

jueves, noviembre 04, 2004

Castigados

A George W. Bush, quien con sus ocho años de mandato va a traer al mundo tanto arte que sólo se empezará a percibir cuando el sol cabriole a causa de su forma.

Érase una vez la niña con las mejillas sonrosadas y yo. Íbamos a clase juntos. Creo que éramos novios. Nos veíamos mucho. Nos dábamos besos. Dicen que ella se escondía detrás del arbusto y yo no la encontraba. Entonces me enfadaba. Dicen también que en el patio se nos veía caminar de la mano y que yo clavaba mi mirada en el vuelo de los buitres. Entonces ella se cabreaba.

Un día, la profesora hizo algo que nadie había hecho: salir al patio. Y nos vio y nos castigó por darnos besos. Nos metió en clase durante diez minutos para que pensáramos.

Cuando volvimos al patio, miré al sol y era cuadrado. (Los japoneses simplifican el sol y lo representan de forma cuadrada.) Tenía el sol una cuerda de cometa. Entonces comprendí la mentira: todo era un dibujo. Le di un beso en la mejilla a la niña con las mejillas sonrosadas. Ella se escondió detrás del arbusto; yo llamé al buitre, me subí a su lomo y los dos volamos en sentido al cuadrado amarillo.


jueves, septiembre 16, 2004

Haikú brasileño

Por primera vez,
desde aquel terrible día,
hicimos el amor
y no escapé de mí mismo.
Si hubieras prestado atención,
si hubieras puesto tus oídos más cerca,
habrías escuchado
este perfecto, egoísta y solitario
latido de tierra.

viernes, septiembre 10, 2004

Haikú noruego

Espejo de flores:
multiplícate.

martes, septiembre 07, 2004

Diluviana VII (en exclusiva)

S’ha apagat la llum del camí.

I ara
som
animals laterals
teatre
animals desplaçats
ànimes de frontera
animals de sota terra.

T’has bellugat? (Silenci.) No. (Pols.) Quan tornem? (Pausa.) Esclar que mai. (Petit enllumenament.) Els animals roben pedres de les voreres del camí. (Una flor s’obre amb violència.) L’animal marginal s’oblida del llit del camí. Es reconeix el cos i dubta si plorar.

L’animal lateral s’asseu nostàlgic i recorda que, un cop, fou humà de fons.

El món esclata i s’acaba suaument.

miércoles, agosto 25, 2004

Soy inmortal, al menos hasta que se demuestre lo contrario.

sábado, agosto 21, 2004

Post-scriptum: Anitrespuesta en cuanto a Nietzsche

Comentario en cuanto al antropomorfismo, o al menos relacionado parcialmente con lo que discutimos siempre. Explicación religiosa del porqué de la incomprensibilidad de lo otro:

El espacio desconocido que se extiende más alla de su “mundo”, espacio no-cosmizado, puesto que no está consagrado, simple extensión amorfa donde todavía no se ha proyectado orientación alguna ni se ha deducido estructura alguna, este espacio profano representa para el hombre religioso el no-ser absoluto. Si, por desgracia, se pierde en él, se siente vaciado de su sustancia “óntica”, como si se disolviera en el Caos, y termina por extinguirse.

Mircea Eliade: Lo sagrado y lo profano


miércoles, agosto 18, 2004

El gato

La señora de la limpieza ha barrido el suelo de la oficina, lo ha fregado y ha pasado el trapo por los ordenadores. Hay un cierto olor a producto desinfectante. Me levanto de la silla y me pongo las manos en los bolsillos; tiernamente la piel entra en el pantalón, de prisa la saliva se me duerme. Fuera de la oficina, en la acera de enfrente, hay una pareja de ciegos sentados en una barandilla, utilizada por ellos como banco para la ocasión, y uno está a pocos centímetros del otro sin tocarse, rozando la perfección, ambas espaldas en noventa grados, ambos sintiendo cómo el aire gira igual, en danza sincronizada. El sol les da suave en la cara. Él se levanta, da unos pasos, tantea una farola y se vuelve a sentar. Los miro con atención hasta que la señora de la limpieza pasa de nuevo cerca de la oficina, con otro rumbo, y me distrae de lo que soy. No existe ahora otra cosa para mí que este enrarecimiento, este casi sí, este vielleicht... El teléfono no para de sonar, y la intermitencia del sonido me delata: ¿cómo puedo continuamente ser? Esta ausencia de interrupciones en mí me trae ansiedad al corazón. ¿De dónde sale esta tozudez, esta insistencia por existir, este estar en un sitio y en un tiempo, este no parar de respirar? La ausencia de opciones metafísicas que den respuesta a mis preguntas me desconcierta. Arrugo la frente. Me paso la mano por la cara con fuerza y decisión, con especial sufrimiento para la nariz. Me viene la impresión de que esta forma de existir me priva de muchos pensamientos y misterios. La pareja de ciegos se levanta y parece que se miren. Caminan despacio, doblan la esquina y pierdo la vista. Los ojos se me despistan y siguen a u n gato que cruza la carretera. Un coche tiene que frenar para no atropellarle: el conductor pierde el control del vehículo y da una vuelta de campana. El mundanal ruido no llega a la oficina. Me miro las manos con estupor. Me doy cuenta de que la obligación de existir me está imponiendo, poco a poco, un suicido intelectual.

sábado, agosto 14, 2004


An unbearable, caustic sound is about to knock down the walls of heaven.