escalera

domingo, mayo 07, 2006

Al tren chu chu

Anoche mientras dormía soñé, ¿bendita ilusión?, que una mujer antigua me quería parar el corazón. Yo estaba en el andén, más mercurialmente si cabe que nunca, y quería entrar naturalmente a mi vagón correspondiente, una vez llegó el tren. De repente, la mujer antigua se puso delante de mí: yo buscaba otra puerta, otro vagón, pero ella me acompañaba como si fuera un portero de futbolín, rozándose indisimuladamente con mis carnes.

Inmediatamente, me vi trasladado a otro plano. En esta lucha por agarrar el ferrocarril, su torso golpeaba suavemente mi pecho, su trasero se acoplaba con mi parte delantera. Estaba ya en otro mundo, que ni siquiera era el del placer, porque había vivido aquello tantas veces... Reconocí pasajeramente un cierto benestar, me dejé llevar un poco, y crucé hacia otras vías donde no estuviera la mujer antigua.

Por primera vez, mi miedo a cruzar una vía desapareció. Cuando vinieron hombres a mi lado, no tuve miedo, porque tenía la seguridad de que podía proyectarlos o cortarlos en pedacitos. Vi a un ninja a lo lejos, y a la mujer antigua. Me pareció un sueño tan poco original que quise olvidarlo todo, ya no aguantaba nada que no fuera hijo de la Creación...

Lo peor de las cosas que nos pasan son los recuerdos que traen consigo. Nada sería terrible si la mujer no fuera antigua, conocida; si yo no cogiera el tren cada mañana; si cada día no me viera atrapado por la invisible parálisis de la esterilidad creativa... ¡Ah, amnesia, la más dulce de las musas, sálvame de este desasosiego!

viernes, mayo 05, 2006

Diario de sueños

Anoche soñé, bendita ilusión... que una rubia entraba dentro de mi corazón. Soñé que me acostaba con una morena mediocre, en algo que parecía mi casa pero que no era mi casa, como siempre. Me dio por recordar, en el sueño, aquella salita de antaño, donde yo con ocho años bloqueaba la entrada a la habitación con un sillón y, creyéndome en una empalizada a la que mi madre nunca podría acceder, me comportaba peor que nunca. Además, clavaba mis rodillas contra los cojines del sillón y decía: Quiosco Smacks. Por los cereales, supongo. Y me ponía a vender cosas a los transeúntes que buenamente pasaban por los pasillos de mi casa. Mierda, llaman de la aseguradora.

En todo caso, era en esa habitación mítica, irrecuperable, donde se desarrolló mi sueño de anoche. Allí desfloraba a una morena con vacua tranquilidad. Se ve que también venía con amigas, porque unas escenas más tarde ya estaba yo foguéandome con una rubia estratosférica, adecuada. Al desflorarla, a ésta también, sentí algo diferente, triunfal. Al levantarme por la mañana, ella estaba untando mantequilla en tostadas tiernas y yo comprobaba, gracias a un beso en la boca, que nuestro nexo erótico o amoroso aún no se había disuelto. Esto me llenó por dentro, no sé cómo explicarlo.

La morena, aquiescente, asistía impávida y resignada a nuestra floreciente historia de amor. Mi rubia, tostada de piel y eléctrica al tacto, me decía: "Además, tú eres escritor". Yo le decía que no, aterrorizado, y ella me dijo que "por los libros". Ah, te refieres a la biografía de Pessoa, que llevo en mi bolsa, has estado chafardeando. No, me dijo ella, me refiero a los libros de Kafka que llevabas en la mochila el año pasado.

Este sueño me ha preocupado enormemente. Me he planteado, nada más levantarme y cegado por el peso del sueño, si acaso no ando falto de cariño, como todo el mundo intenta hacerme ver. Inmediatamente, he descartado esta posibilidad. Menudos mamones, menudas cabronas. No soportan la libertad ajena. Además, las rubias esas de mis sueños a mí no me gustan. El momento trascendente no es el del beso; es otro. La libertad es pura vacuidad.

jueves, abril 13, 2006

Mucho mejor tus libros, Samuel Beckett

Esta mañana, he visitado Laie y otros habitáculos culturales para acabar un reportajillo de los libros sobre el Estatut que podrán comprar los lectores etcétera en Sant Jordi. Me he comprado Cómo fue: recuerdos de Samuel Beckett, de Anne Atik. Claro. Para celebrar que hoy, hace cien años, nació Samuel Beckett.

Se, se. Los medios de comunicación no se hacen eco. Es vergonzoso. Sólo La Vanguardia, que, por cierto, recomienda el mismo libro que me he comprado. Por cierto (II), en un artículo el autor dice que Barcelona es una ciudad "muy beckettiana". Después aclara que es porque está la Sala Beckett, porque se representan sus obras. Ah. Bueno. Entonces sí... Porque lo otro...

Voy a informar a mis cuatro lectores de algo de suprema importancia y que todavía por lo visto no saben en las secciones culturales de los media.

Es una buena noticia.

Me lo voy a comprar en cuanto salga.

Sólo nos quedan las palabras.

jueves, abril 06, 2006

Y mejor tu literatura...

Mucho mejor mi vida, Samuel Beckett.

Mejor escribir sobre i-Pods de terciopelo

que componer un poema sobre Descartes

imaginando huevos fritos para justificar

su separación de los cuerpos y las mentes,


mejor inspirarse en mensajes al móvil para escribir cuentos de amor,

enllagarse las zarpas, sufrir dáctil vahído, tragarse las pelis de Meg Ryan,

que imaginarse un hombre homogéneo y escribidor de Molloy

despreciado por las infecciones de las pieles rojas

-deseo de ser hombre irlandés-

remirar los agujeros de mi reloj Casio, tener agujeros la medida exacta para meter una pepita de sandía y nada más

y cuando salga transformarse en un mástil con mariposas pintadas

y que los primitivos de mi siglo se metan en las fauces para tocar el suelo y tocar el cielo y ser todo uno, porque todos quieren ser uno, Melville, digo Sam,

y como el mástil tiene mariposas las mariposas se meten en el cuerpo de los primitivos y les hacen cosquillas en las tripas

para imaginar mi imaginación y pelar dátiles en habla con mi vida, Beckett, mejor;


mucho mejor mi vida, Samuel Beckett,

mi era de desaparición contra tu era de destrucción

es tu alma de pájaro,

y tu alma de pájaro,

y mi alma de nada, o mi alma de nada,

y tu romper con la cadena de plata de la niña a bautizar

y tu ver cómo crece subida al techo hecho de latas de Coca-Cola de la iglesia a la niña que mete pepitas de sandía por los agujeros del reloj Casio y fabricar un collar indígena: mejor un casting que una tarde con James Joyce,


mejor la mía, Samu,

para qué tanto Proust y tanta polla, tanto francés de mierda,

mejor probar todas las lenguas que van del sida al aborto franquista,

mejor morirse en este alejamiento secular de la esencia de una vida humana

que ver el final de Europa que tus ojos como murciélagos ignoraron,

es mejor a creerse que Occidente se está aniquilando, Beckett,

asistir a la inesperada rueda de prensa del Mundo anunciando su desaparición

un domingo de jazmines cortados que te miran por encima de las gafas de sol japonesas que parecen de Lolita,

esa mañana, Samu, el Mundo anuncia su dimisión, después de un escándalo de malversación de fondos, de encuestas que unos locos tachan de “ilegítimas” por utilizar dinero público para averiguar si estábamos contentos con él.

Sam, a la rueda de prensa no acude casi ningún medio de comunicación. Te gustaría. Piénsamelo.



Mucho mejor mi vida, Samuel Beckett.


viernes, marzo 24, 2006

Cuaderno ecuatoriano

He dado por cerrado el Cuaderno ecuatoriano. Son 52 páginas que quien quiera puede pedirme personalmente. No todo su contenido se ha publicado en esta bitácora. Este cuaderno, con los diarios de Morgar Ladder y Escalona Puga, lleva en sus principios una presentación de A.M. Se, se.

Sí que puedo decir que estos pésimos escritos acaban así: Morgar le pregunta a Escalona: ¿Te has atrevido con la poesía? Y Escalona no contesta.

sábado, marzo 11, 2006

Cuanto más escribo, más fe pierdo en mi literatura, si es que tal cosa existe.

martes, febrero 07, 2006

Castigados

Hemos descubierto que la autora de este legajo es Escalona Puga, quien parte, por cierto, en estos momentos ciertos hacia Tiputini.

A George W. Bush, quien con sus ocho años de mandato va a traer al mundo tanto arte que sólo se empezará a percibir cuando el sol cabriole a causa de su forma.


Érase una vez la niña con las mejillas sonrosadas y yo. Íbamos a clase juntos. Creo que éramos novios. Nos veíamos mucho. Nos dábamos besos. Dicen que ella se escondía detrás del arbusto y yo no la encontraba. Entonces me enfadaba. Dicen también que en el patio se nos veía caminar de la mano y que yo clavaba mi mirada en el vuelo de los buitres. Entonces ella se cabreaba.

Un día, la profesora hizo algo que nadie había hecho: salir al patio. Y nos vio y nos castigó por darnos besos. Nos metió en clase durante diez minutos para que pensáramos.

Cuando volvimos al patio, miré al sol y era cuadrado. (Los japoneses simplifican el sol y lo representan de forma cuadrada.) Tenía el sol una cuerda de cometa. Entonces comprendí la mentira: todo era un dibujo. Le di un beso en la mejilla a la niña con las mejillas sonrosadas. Ella se escondió detrás del arbusto; yo llamé al buitre, me subí a su lomo y los dos volamos en sentido al cuadrado amarillo.

jueves, septiembre 29, 2005

Prefacio del Cuaderno ecuatoriano

Todos los dos, Lopuruna i Morgar Ladder, konosían ke vyajar juntos era muy perikolozo, porke son personas ke gustan pezkozar[1] kosas diferentes. Todos los dos kerian ver Ekuador, pero Ladder gustaba de la sierra vyolada[2] i Lopuruna de la Amazonýa. De modu ke todos los dos se arabyaron[3] uno kon el otro i se dizgustaron. Es berdá ke son amikos í más kosas, pero amás es berdá ke no konosen guadrar sus emosiones[4]. Este livro es el reunimiento de las esperiensyas de todos los dos. Este livro son los eskritos de Lopuruna en la selba i de Ladder en Kito. La ke eskrive esta preletra es kien tubo la delikateza de ajuntarlo todo en una kosa komo ésta. Enkuanto todos los dos tienen estilos i nombradías distinktas, esto no es un livro kon voz unitaria. Muncos[5] eskritos no son akavados. Mas disen muncas kosas bonetitas.




[1] Investigar.

[2] Violeta. Mejor: violácea.

[3] Enfadaron, enrabiaron.

[4] No saben controlar sus instintos.

[5] Muchos

viernes, junio 10, 2005

Haikú californiano

Le contaba mi historia de amor infeliz.
Y no parábamos de reír.
Yo recordando;
ella imaginando.

sábado, mayo 21, 2005

Haikú alemán

Enmimismadamente, te miro.
Entimismadamente, me miro.
El reverberar abisal.

viernes, abril 22, 2005

Haikú uruguayo

Pará.
La realidad
es lo que sí.

jueves, noviembre 04, 2004

Castigados

A George W. Bush, quien con sus ocho años de mandato va a traer al mundo tanto arte que sólo se empezará a percibir cuando el sol cabriole a causa de su forma.

Érase una vez la niña con las mejillas sonrosadas y yo. Íbamos a clase juntos. Creo que éramos novios. Nos veíamos mucho. Nos dábamos besos. Dicen que ella se escondía detrás del arbusto y yo no la encontraba. Entonces me enfadaba. Dicen también que en el patio se nos veía caminar de la mano y que yo clavaba mi mirada en el vuelo de los buitres. Entonces ella se cabreaba.

Un día, la profesora hizo algo que nadie había hecho: salir al patio. Y nos vio y nos castigó por darnos besos. Nos metió en clase durante diez minutos para que pensáramos.

Cuando volvimos al patio, miré al sol y era cuadrado. (Los japoneses simplifican el sol y lo representan de forma cuadrada.) Tenía el sol una cuerda de cometa. Entonces comprendí la mentira: todo era un dibujo. Le di un beso en la mejilla a la niña con las mejillas sonrosadas. Ella se escondió detrás del arbusto; yo llamé al buitre, me subí a su lomo y los dos volamos en sentido al cuadrado amarillo.


jueves, septiembre 16, 2004

Haikú brasileño

Por primera vez,
desde aquel terrible día,
hicimos el amor
y no escapé de mí mismo.
Si hubieras prestado atención,
si hubieras puesto tus oídos más cerca,
habrías escuchado
este perfecto, egoísta y solitario
latido de tierra.

viernes, septiembre 10, 2004

Haikú noruego

Espejo de flores:
multiplícate.

martes, septiembre 07, 2004

Diluviana VII (en exclusiva)

S’ha apagat la llum del camí.

I ara
som
animals laterals
teatre
animals desplaçats
ànimes de frontera
animals de sota terra.

T’has bellugat? (Silenci.) No. (Pols.) Quan tornem? (Pausa.) Esclar que mai. (Petit enllumenament.) Els animals roben pedres de les voreres del camí. (Una flor s’obre amb violència.) L’animal marginal s’oblida del llit del camí. Es reconeix el cos i dubta si plorar.

L’animal lateral s’asseu nostàlgic i recorda que, un cop, fou humà de fons.

El món esclata i s’acaba suaument.